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Fachada Exterior de la Iglesia del Salvador de Sevilla

Iglesia del Salvador de Sevilla

La Iglesia Colegial del Divino Salvador es el segundo templo de Sevilla tras la Catedral. Por dimensiones, por jerarquía eclesiástica y por valor histórico-artístico. En este último apartado puede medirse con la Catedral no ya en número de bienes culturales como en su diversidad y valor.

Como la gran mole gótica catedralicia, la Iglesia del Salvador se levanta sobre un templo musulmán anterior. Y como en el basamento de la Giralda, en el patio de esta iglesia se pueden distinguir restos de las épocas romana y visigoda. Siguiendo con los paralelismos, la visita a sus cubiertas ofrece una manera insólita de aproximarse a un templo cristiano y de asistir al skyline de Sevilla.

Todo comenzó con la conquista cristiana. Aunque la antigua Mezquita Mayor –fechada en el siglo IX– se mantuvo en activo tras la entrada de las tropas de Fernando III, dado el peso que tenía en la población, en 1340 se erigió sobre ella un nuevo templo para la nueva fe dominante. En el acceso por la calle Córdoba aún se puede diferenciar el cuerpo bajo de la mezquita.

El templo que conocemos hoy pertenece al siglo XVII, el proyecto barroco, aunque fue finalizado en 1712 a manos del arquitecto Leonardo de Figueroa. Otros ilustres nombres se asocian a este fabuloso conjunto firmando retablos, imágenes sacras, pinturas y enseres, entre ellos Juan de Oviedo, Duque Cornejo, Juan de Mesa o Martínez Montañés. A todos estos tesoros hay que añadir el impresionante órgano barroco, que pone de manifiesto la intensa vida musical de la Colegiata.

La Plaza del Salvador, donde se ubica, es un auténtico hervidero durante todo el año, en pleno centro monumental y comercial de Sevilla, pero sobre todo en Semana Santa.

Foto: Consorcio de Turismo de Sevilla