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Exterior de la iglesia Santa María de la Encarnación

Iglesia Mayor de Santa María de la Encarnación de Loja

Al Poniente granadino lo llaman la última frontera de al-Andalus, una región compuesta por pueblos encaramados a cerros y riscos que se asomaban al territorio enemigo para mantenerlo a raya. Loja, sin embargo, estando en la médula de esta comarca, no puede dejar de observarse a sí misma. De ahí sus miradores, que ofrecen bonitas estampas de su urbanismo enrevesado, propio de la medina árabe. Y sobre todos ellos, la torre-campanario de la Iglesia Mayor de la Encarnación.

Se trata de un octógono, con cuerpo de campanas y una cornisa cuadrada como remate. Desde aquí se domina toda la ciudad, y aun así sólo se ha podido subir a él en determinadas ocasiones. El comprensible narcisismo lojeño, la ciudad que se asoma a sí misma, tiene unos límites.

La torre sobresale en el skyline de la ciudad así como sobresale la iglesia en el patrimonio de Loja. El templo consagrado a Santa María de la Encarnación fue construido en dos etapas, una mudéjar y gótica propia del siglo XVI y la otra neoclásica del XVIII. En la portada, un remate en altorrelieve que representa la Anunciación. En general, sobriedad decorativa que no puede reprimir una gran colección de pinturas de los siglos XVI al XVIII. Con todo, un gran exponente de la arquitectura de su tiempo en una ciudad donde mandan el agua y la naturaleza.

La Encarnación sigue su propio camino. Los cristianos que fueron conquistando Andalucía erigían sus templos sobre las antiguas mezquitas, casi siempre aprovechando su estructura y en ocasiones algo más. La Catedral de Sevilla conserva el Patio de los Naranjos y el alminar. La Alhambra de Granada se convirtió en palacio real. En la Iglesia de la Encarnación, por el contrario, se buscó mostrar la preponderancia respecto a la mezquita anterior y, aunque se levanta sobre el templo islámico, la planta de cruz latina no deja lugar a reminiscencias de los derrotados. Eso sí, como era tendencia, el arte mudéjar se hace notar en esta iglesia. Recordemos: los mudéjares eran los musulmanes que residían en territorio cristiano.

En su interior, algunas curiosidades como la pila bautismal (s. XVI), la cruz de plata cedida por la reina Isabel I de Castilla y los lienzos distribuidos entre las distintas capillas.

Foto: Patronato de Turismo de Granada